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LAS AVENTURAS DE LA RANA CAROLINA

PhotobucketCarolina era una rana muy traviesa y saltarina. Vivía en cualquier charco y saltaba sin cesar investigando los alrededores para descubrir el mundo. A Carolina le gustaba cantar toda la noche, sobre todo en las noches de verano de estrellas y de luna redonda.

Un día se zambulló en un charco de agua cristalina y estaba muy tranquila panza arriba cuando vió una cara enorme con ojos negros que la observaba, se asustó mucho y quiso escapar pero una mano la encerró y la metió en un frasco transparente.

- Hola ranita - dijo la nena - me llamo Erika ¿y vos?

Carolina no contestó se quedó muda y quietita observando desde el fondo del frasco. Vió que la nena estaba metida también en el charco y que había otros nenes y nenas todos zambulléndose y gritando.

De repente Erika llama a otra nena:

- Ivana, Ivana, encontré una ranita, ¡¡¡mirá qué linda !!!



Carolina alcanzó a ver un ojo grande que se acercaba al frasco y la observaba.


- Cómo se llama?
- Tonta, cómo lo voy a saber si las ranas no hablan....- dijo Erika haciéndose la piola, sin contarle a su hermana que ella había intentado hablar con la rana. .


- Me llamo Carolina, soy una rana de charco y me quiero ir a mi casa, dejenme salir -

Ivana y Erika quedaron muy sorprendidas cuando les habló Carolina, pero no querían soltarla, querían llevársela a su casa y entonces la metieron dentro de una mochila y empezaron a pensar cómo iban a hacer para esconderla en su cuarto y que sus papás no la descubrieran..

- Ya sé!!!- dijo Ivana, la meteremos en la pecera, con Pepe, nuestro Pecesito dorado, no creo que se lo coma, le daremos galletitas o cereales antes de irnos a la escuela y mamá no se va a dar cuenta -
- Qué buena idea hermanita, después la sacamos a pasear cuando vamos a la plaza, con el collar de Blackie -
- Pero Erika, Carolina es una rana, no un gato, las ranas no se pasean con collar -
- ¿Ah no? y entonces ¿cómo la llevamos? -
- Esteee,....en el frasco, nos metemos el frasco en el bolsillo y cuando llegamos a la plaza la soltamos en la fuente para que cante, salte y se refresque -


- Pero se va a escapar...
- No, ella será nuestra amiga y querrá volver con nosotros a la pecera, quiero decir nosotras a casa y ella a la pecera con Pepe.


- ¿A vos te parece que mamá querrá tener en casa además de un gato y un pez, una rana?
- Bueno, Erika, todavía no le vamos a decir que Carolina es una rana....

- Ah, y vos pensás que cuando mamá la vea va a pensar que es un dibujito animado, mirala bien, es verde como una rana, canta como una rana, salta como una rana, le gusta el agua como a una rana.....



- ¡Basta! ¡Basta! No seas pesada, mamá no se va a dar cuenta y papá es tan distraído que si no se la ponen delante de los ojos no la ve.


- ¿Estás segura? -

- Por supuesto, confia en mí.


Después de este dialogo Carolina asustada pensö: '¡¡¡En qué lío me he metido!! Estas nenas no me van a dejar ir nunca a mi casa con mi mamá. Eso me pasa por desobediente, por irme sin permiso del charco familiar. . Y ahora ¿qué voy a hacer? "

Mientras Carolina se lamentaba afligida, Erika e Ivana estaban contentísimas haciendo planes para incorporar a la ranita a sus vidas y que sus papis no se dieran cuenta.

- Mirá Ivana, hasta que no la descubran, la esconderemos en distintos lugares, un día en la mochila, otra en la pecera, otra en la bañera, otra en una cacerola llena de agua en la cocina, otro día la disfrazamos con las ropas de Barbie y la hacemos dormir con nosotras, mamá y papá van a pensar que es una de nuestras muñecas.....


- A vos te parece Erika que Carolina se parece a Barbie, a mi me gusta la ranita pero es tan fea... y las Barbies son tan lindas...


- Qué mala que sos, Carolina es más linda que las Barbies, lo que pasa que Carolina tiene cara de rana, pero seguro, seguro que en su mundo es una de las ranas más lindas, quizá es una princesa encantada, no una rana...

- Hay Erika vos lees muchos cuentos....
- Sabés que todavía no sé leer



- Bueno, escuchás muchos cuentos, sobretodo los cuentos que te escribe la tía Adriana y tenés la cabeza llena de pajaritos....
- Bien que te gustan a vos los cuentos de la tía......además es cierto que hay princesas a las que alguna bruja transforma en ranas.


- Qué divertidas estas nenas, las cosas que inventan y esa tía Adriana que les cuenta cuentos, me gustaría conocerla, ¿yo una princesa....? me mato de risa, aunque¿podría ser no? ¿por qué siempre tengo que ser una rana de charco? Sí, voy a ser una princesa encantada.

Esa noche mientras papi y mami dormían, Erika e Ivana fueron de puntitas de pié hasta el baño, cerraron la puerta, llenaron de agua la bañera y abriendo el frasquito donde estaba Carolina la zambulleron en la bañera. La ranita nadó contenta de un lado al otro y luego se quedó flotando panza arriba.

- Por favor, Carolina no cantés esta noche que vas a despertar a mi mamá, a mi papá no porque ronca como un tronco. Mañana temprano te venimos a buscar. - dijeron a coro las nenas.



Carolina trató de no cantar, estaba en un charco de lujo, con agua cristalina y tibiecita, eso sí como era una rana saltarina, saltó y saltó por todo el baño hasta que se cayó en la bañera un frasco de champú y el agua comenzó a llenarse de espuma perfumada. ¡ Qué contenta que estaba Carolina jugando entre la espuma blanca! Después saltó sobre el papel higiénico y el rollo comenzó a esparcirse por todo el piso. Al poco tiempo el baño era un verdadero desastre, lleno de papel, jabones por el suelo, la bañera rebalsando de espuma y Carolina saltando y saltando por todos lados.

Ah, me olvidaba del dentífrico, la ranita también saltó sobre el pomo, lo destapó y salpicó todos los azulejos.



A la madrugada Carlos, el papá de las nenas fue al baño y ni bien puso un pié y encendió la luz se resbaló con un jabón y se fue al suelo. No vamos a repetir las palabrotas que dijo, pero Carolina se asustó y saltó sobre la panza de Carlos, este viendo el desastre que había en el baño y a la rana saltando sobre su panza trató de atraparla, pero se le escurrió y se perdió por el pasillo -

- ¡Erika e Ivana !! - gritó el papá - y las nenas se despertaron asustadas -
- ¡Carolina! - gritaron y salieron al pasillo - justo cuando Carolina llegaba saltando al comedor y se escapaba por el balcón -
- Erika e Ivana, ¿de dónde salió esa rana ? - les preguntó el papá enojadísimo -
- ¿Qué rana papito? - dijeron las dos con cara de inocentes -
- Esa, que salió saltando y destrozó todo nuestro baño -
- Nosotras no vimos ninguna rana -
- ¡ Dios mío! - dijo la mamá que se había despertado con los gritos - ¿ otra vez se pusieron a jugar en el baño?
- Nosotras estábamos durmiendo - dijeron
- Bueno, como son unas mentirosas y no me dicen de dónde sacaron esa rana...se quedan una semana sin ver dibujitos - ¿entendieron?
- Sí papito, dijeron las nenas y se pusieron a llorar, no tanto por el castigo sino porque Carolina, su ranita se había ido para siempre.......

Pasó el tiiempo y las nenas siempre recordaban a Carolina, jamás le contaron a sus papis su secreto, pero cada vez que iban a la pileta o encontraban un charquito de agua en algún parque la buscaban. Algún día la encontrarían porque los amigos siempre se encuentran.

Adriana Agrelo

1 comentario:

Dirección de Cultura - Biblioteca del Congreso dijo...

Muchas gracias Lilly por publicar mi cuento, recién hoy lo descubro. Realmente fueron pocos los cuentos infantiles que escribí y me alegra cuando veo que alguien los lee y los publica, muy linda la animación que realizaste.

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