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COQUI COQUI!!!


El coro de las ranas estaba listo. Esa noche, cuando saliera la luna, estrenarían sus canciones de verano. Sarita, la rana profesora, comenzó el último ensayo…¿Qué estaba pasando? Un montón de animales marrones, parecidos a las ranas y con corbatas, se metían entre las demás, diciendo:
-Coquí, coquí, queremos cantar aquí.
-Éste no es lugar para ustedes, éste es el coro de las ranas verdes- dijo Sarita asustada- justo en el momento que más ranas marrones, pero con una flor en la cabeza, también decían:
-Coquí, coquí, queremos cantar aquí.
-Éste no es lugar para ustedes, éste es el coro de las ranas verdes- repitió la rana profesora y dio orden de empezar el ensayo.
Fue entonces que las canciones salieron mejor que nunca. Los raras ranas marrones cantaban con las demás y lo hacían maravillosamente y …desobedeciendo a Sarita. Ella, enojada, les dijo:
-Aquí mando yo.
-Eso es muy cierto, eso es verdad. Llamamos chicas con un co-co - dijeron los de corbata.
-Y si algún otro quiere venir, nos avisamos con un quí, quí.- continuaron, apoyados y aplaudidos por las chicas de la flor en la cabeza.
¿Qué podía hacer la rana? Si las echaba, se perdía un éxito y si los dejaba, su autoridad no se respetaría. Menos mal que llegó Rosita, la rana vieja y sabia y le dio un consejo al oído…
Entonces Sarita decidió:
-Si ustedes quieren cantar, quiénes son, de dónde vienen, me lo deben explicar.
Los bichos marrones, enseguida le entonaron a coro:
-No tenemos plumas ni picos, somos ranitas de Puerto Rico.
-Cantamos bien todas las canciones, somos las bellas ranas marrones-concluyeron.
Rosita entonces quedó satisfecha con la explicación…Ahora podía darles permiso para participar.
Esa noche, el sapo locutor anunció:
-GRAN ACTUACIÓN DEL CORO DE RANITAS VERDES Y SUS AMIGAS, LAS COQUÍES DE PUERTO RICO.
Salió el coro completo, formado por las simples ranas verdes de laguna y sus nuevas amigas. Para distinguir los señores ranas de la las señoras ranas, ellos se pusieron sombrero de copa y ellas un moño violeta. Con las corbatas rojas y las flores amarillas de las coquíes hicieron un conjunto espectacular. Tanto como las canciones que cantaron.
La luna y las estrellas escucharon con asombro tan bellas canciones y como hacía falta agua, para que todos tomaran y los botes pudieran navegar, llamaron a las nubes de tormenta.
Esa noche, luego del concierto, cayó una lluvia mansa, pero no muy abundante. Por la mañana salió el sol. Plantas y animales, recién lavados, lucían espléndidos. Además, todos encantados con el concierto coral de las ranas verdes y marrones. Pidieron a Sarita que lo repitiera y a la noche siguiente la función se repitió...¡Salió todavía mejor!¡Cómo aplaudieron todos! El coro tuvo que firmarles autógrafos a los admiradores y por suerte, nuevamente cayó la lluvia mansa…
El peligro de sequía se fue lejos y un montón de niños pudieron jugar sobre el césped limpio, andar en bote y saludar a las ranas ¡Fue un verano inolvidable!


Cuento : María Alicia Esain
tomado del blog La Luna Naranja

1 comentario:

Ali( Hechicera ad-hoc) dijo...

¡Me encanta andar por aquí!

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